¿Qué son las SICAV?

¿Qué son las SICAV? Sin duda, esta es la pregunta que muchas personas aún se hacen porque oímos hablar de ellas en el telediario o en la prensa, pero aún muchas personas no se han parado a informarse sobre qué son. Las SICAV son un tipo de sociedad de inversión que ha estado rodeada de polémica. Te explicamos en qué consisten, cuál es su finalidad o quiénes pueden participar en ellas.

Definición de SICAV

SICAV son las siglas de Sociedades de Inversión de Capital Variable. Se trata de un instrumento de inversión colectiva. Son una mezcla entre un fondo de inversión toda la vida y una sociedad anónima.

Estas sociedades se crearon en 1983 y ofrecen grandes ventajas a los inversores. No son un invento español, ya que están presentes en Suiza, Italia, Francia o Reino Unido.

En España puedes encontrar 3.000 SICAV, las cuales ofrecen ventajas fiscales a los inversores. Esto no quiere decir que actúen fuera de la ley, ya que están reguladas por el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, que refunde la Ley de Sociedades y capitales; la Ley 35/2003 de 4 de noviembre, la cual regula las instituciones de inversión colectiva; y el Real Decreto 1082/2012.

¿Para qué sirven las SICAV?

Son, fundamentalmente, asociaciones de inversión colectiva. Para iniciar una de ellas es necesario reunir 100 accionistas y un capital mínimo de 2.400.000 euros. También deben realizar una inversión limitada, deben contar con unos estatutos que fijen el capital variable mínimo y máximo a invertir.

Además, están tuteladas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la Dirección General del Tesoro y Política Financiera.

También están sujetas a diferentes restricciones. Como, por ejemplo, que el 90 % de su activo tiene que estar invertido en bienes inmuebles y la liquidez de la SICAV tiene que ser del 3%.

¿Por qué son polémicas?

La polémica ha surgido entorno a las SICAV por las ventajas fiscales que tienen ya que tan solo tributan un 1%, aunque en caso de querer retirar las ganancias se les aplicaría la tributación normal. No obstante, el beneficio se queda en la SICAV y el accionista podrá dilatar el pago de los impuestos hasta que sean menores o la inversión compense el tributo.

Además, se han dado malos usos a estas asociaciones. Algunas personas con grandes fortunas las utilizan para gestionar su patrimonio, aunque necesiten a 100 accionistas. Estos puestos serían cubiertos con «hombres de paja», lo que permitiría el control sin problemas de la organización.

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